jueves, septiembre 21, 2017

Las ferias siempre han sido atractivas, nadie puede negar el gusto de estar en un lugar donde se concentre diversos tipos de productos y si esto es comida, pues eso pareciera ser un festín para el paladar.

Para los muchachos de veinte a treinta tal vez sea una novedad el ir a degustar (no a comer) a una feria como Mistura, pero para quienes disfrutamos de las verdaderas e inolvidables ferias tal como la recordada “Feria del Hogar”, aunque no era esta una feria gastronómica, realmente tenia “todo” y según esto , y a mi criterio catalogo a Mistura como un :  “engaña muchachos” , los detalles me lo dicen:

  • Comida al paso, servida en plástico.
  • Porciones tamaño prueba.
  • Precios altos que no compensan la calidad.
  • Pocos detalles de salubridad. (¿Quién controla los detalles de contaminación cruzada en las preparaciones?)
  • Grandes colas y pocos lugares para sentarse a comer.
  • Finalmente, poco nivel costo-beneficio.

La experiencia de alumnos de gastronomía

Las primeras ferias de Mistura fueron en lugares como el parque de la reserva, campo de marte, y en la avenida del Ejercito, recuerdo esta última porque en ese tiempo gerenciaba una academia de cocina sugerí a los profesores vayan con sus alumnos a la feria y observen coman así como también compartan sus impresiones en clase, la sorpresa fue que un 80% de los alumnos que fueron expresaron su disconformidad con la feria, fueron pocos los que se sorprendieron de algunas preparaciones, la mayoría encontró contradicciones en técnicas de cocina, errores de conservación y manipulación de alimentos, hubo mucha polémica sobre la cadena de frio en preparaciones con productos sensibles, y estas no se ajustaban a las mismas en esta feria.

Es hora de analizar y sacar mis propias conclusiones

Fuera de la experiencia ajena, y creando un criterio propio, asumí el reto de investigar la famosa feria Mistura, y el conocer si verdaderamente era válida tanto sacrificio de comer parado y gastarme cien soles para decir “Fui a Mistura”, y aproveche en visitar varios restaurantes que habían estado en Mistura y que era su diploma de haber participado en Mistura, y me di con la sorpresa que ninguno presentaba una calidad suficiente para que supuestamente “El haber participado en Mistura” sea un sinónimo de excelencia culinaria.

Finalmente ¿Qué es Mistura?

Mistura para los empresarios y gerentes comerciales de los canales de tv peruana es – El negocio – es fecha de facturar publicidad es fecha de sobarse las manos para contabilizar los ingresos que sólo por entradas recaudan cifras no despreciables, son fechas de vender sueños y poemas que los empresarios y también políticos usan para creer que vivimos en un país sin desnutrición, sin obesidad , sin altas tazas de tuberculosis, y con una excelente política de salubridad pública, cosas que son sueños y que no representa realmente una feria como esta.

Mistura para los comenzales de provincia y extranjeros es la catarsis como aplacar la sensación de pertenecer al grupo de los que “probaron” a quienes los comparamos como tener la satisfacción de poseer un celular de última generación, las colas el tumulto el pelearse por un sitio libre o tener muchas deudas encima, pero darse el gusto de estar con los amigos y no sentirse fuera del círculo. Mistura es finalmente para la gran mayoría estar a la moda.

Para el común de los peruanos y para quienes adoptan posturas adquiridas por los medios de comunicación, quienes son finalmente los que “forman” los criterios de que es lo mejor lo bueno o lo de estar a la moda, es sin dudas la maniobra de quienes dan la hora a la sociedad “limeña” que ya no es limeña y que nunca más lo será. El estar de acuerdo, con la logia de promotores que rodean a los Roca Rey que es lo mismo que Apega, que es lo mismo que elogiar al diario el Comercio a Canal 4 y así a sucesivas corporaciones que manejan grandes negocios de comunicaciones de centros comerciales de restaurantes y una Lima que anda según lo que los intereses de grupos de poder económico indican.

Finalmente Mistura pasará, pero lo que siempre tendremos a la orden del día es y será las influencias de los medios y lo que pueden hacer estos para manipular en todo que deseen hacer con la cultura las costumbres los conceptos y la manera tan sutil de crear un criterio preestablecido en otras palabras “ellos indican que debes de creer o pensar”, esto es la implantación del pensamiento consumista y del “criterio cero” que es el nivel que requieren este para poder “lavar el cerebro” a los incautos. Sin embargo no dejo de soñar con un Estado peruano que asuma su responsabilidad y no abandone al campesino al productor a los pequeños empresarios aquellos que no desean comida pero si desean capacitación, soñamos con un ministros de agricultura que defiendan los productos naturales que se van por toneladas al extranjero y que luego lo compramos importado y a diez veces el precio, seguirá la quimera de comer pescado fresco a precios bajos y no mendigar como peruanos un ceviche con dos trocitos de pescado por 30 soles, cuando en los años 70, 80 … el pescado era lo que abundaba en la cocina de los peruanos y en ese entonces dábamos de comer a los pollitos que canjeabamos por botellas – quinua sancochada- y hoy comer quinua es un lujo. No dejemos de soñar por algún día donde se piense seriamente lo que hacemos por las generaciones venideras.

 

 

Escrito por:

Alberto Chávez.
Ingeniero, cocinero, fotógrafo y soñador.

 

 

 

 

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